La Orquestra Pau CasalsTiempo de lectura: 3'

Hace exactamente 100 años, la Orquestra Pau Casals (OPC) se presentaba en el Palau de la Música Catalana. Seguirían casi dos décadas de excelencia musical, de proyecto artístico y social que situó Barcelona como uno de los centros musicales mundiales. Hasta el estallido de la guerra civil.

En 1920, Pau Casals tenía 44 años. Hacía tiempo que tenía una carrera de éxito como solista de su instrumento, con una agenda de conciertos que había llegado a superar los 200 anuales. Al mismo tiempo, había empezado a interesarse por la dirección y algunas orquestas habían comenzado a invitarle para dirigirlas (y para tocar como solista, si podían conseguir ambas cosas).

Hacía una década que había hablado con su amigo Enric Granados sobre la necesidad de transformar el modelo sinfónico de la capital catalana y de establecer en Barcelona una orquesta de primer orden. En ese momento, el proyecto no fructificó y no fue hasta el verano de 1920 que Casals decidió compartir esta idea con los que acabarían formando la Junta del Patronato que daría lugar a la creación de la Orquestra Pau Casals.

A la vez, Casals comenzaba una época en que pasaría más tiempo en Cataluña, en su Vendrell natal, cerca de los suyos y desarrollando la vertiente de director que tanto le había interesado.

Después de más de 300 conciertos, de sus discos y estrenos, llegó la Guerra Civil, que acabó con la orquesta y casi borra por completo su recuerdo. Estamos aquí, hoy, para intentar evitarlo.Haz click para twittear

Aunque inicialmente su idea no era la de crear un orquesta sino apoyar las ya existentes, su oferta fue rechazada frontalmente. Los actores del panorama local le acusaron de haber pasado demasiado tiempo fuera y de desconocer la realidad en Cataluña. Según sus detractores, Barcelona no era el lugar donde sobreviviría una orquesta como la que imaginaba Casals. Un proyecto así no tenía cabida, decían.

Y ciertamente, no fue fácil. El violonchelista y director financió personalmente la orquesta durante varios años, sin un apoyo masivo ni de las administraciones ni del público. Poco a poco, la orquesta se hizo un lugar en la ciudad: algunos de los que habían anunciado el fracaso de la orquesta la terminaron apoyando y también animaron al público.

Y no sólo aquella parte acomodada de la sociedad, la que podía pagarse una entrada. Otra de las acciones de Casals fue la creación de la Associació Obrera de Concerts, que ofrecía los mismos programas con los mismos solistas a obreros y estudiantes, a cambio de una cuota testimonial. Estimuló la presencia de la música y de la cultura entre esta parte de la población que respondió asistiendo a los conciertos, organizando una orquesta de aficionados e incluso editando una revista propia, Fruïcions.

La OPC atrajo numerosos solistas, directores y compositores. No sólo la ciudad escuchó repertorio sinfónico que era habitual en otros lugares y poco conocido en Cataluña sino que hubo numerosas presentaciones de música contemporánea. Son muchos los grandes nombres que recordamos aún: Schoenberg o Stravinsky, entre los más famosos. También estrenos, tanto de compositores locales (como Garreta o Pahissa) como internacionales (como Falla o Berg).

También nos dejó unos discos para la posteridad. Cuando «La voz de su amo» («His master’s voice») quiso celebrar el centenario del nacimiento de Beethoven grabando todas las sinfonías, buscó las mejores orquestas del mundo y allí apareció la OPC. El proyecto se alargó más de lo esperado y no llegó a completarse a tiempo. En 1929, la orquesta dejaba en varios discos de piedra la Primera y la Cuarta. Vale, no son las más conocidas, ¡pero fue la única orquesta que grabó dos sinfonías!

Después de más de 300 conciertos, después de haber actuado mayoritariamente en Barcelona, ​​pero también en otras ciudades catalanas y también en París, después de sus discos y estrenos, y justo después de haber impulsado la celebración de una cita doble y capital para la música (el III Congreso Internacional de Musicología y acto seguido el XIV Festival de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea) llegó la Guerra Civil.

La guerra terminó con la orquesta (entre tantas otras cosas) y casi borra por completo su recuerdo. Estamos aquí, hoy, para intentar evitarlo.

BONUS TRACK | Conservamos grabaciones de audio y también testimonios del Casals director en los años 1920 y 1930, pero para verlo en acción tenemos que ir a buscar vídeos de más tarde, como este ensayo de la Eroica en Puerto Rico, en 1964. El maestro tenía el doble de la edad que en la temporada inaugural de la OPC (88 añitos) y una energía abrumadora.

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