«Pan y toros»Tiempo de lectura: 4'

«Pan y toros» para mí siempre ha sido un pasodoble. Uno de esos que los maestros decían que era de los buenos. Con el tiempo, uno también aprende a reconocer las buenas obras y comienza a leer entre líneas (o pentagramas).

Estos días, veo desde la distancia como algunas de las agrupaciones musicales valencianas han vuelto a ensayar. Después de tres meses sin hacer música juntos, algunas bandas se han encontrado con muchas ganas, muchas de ellas en la calle y guardando todas las distancias que dicen que se deben observar.

Los comentarios no se han hecho esperar: desde la satisfacción por tocar de nuevo en la banda del pueblo hasta los reproches por las facilidades a encontrarse en la terraza de un bar, sin estar tan lejos de los amigos y conocidos, por ejemplo.

En la banda siempre hemos tocado pasodobles. Despreciados por unos, adorados por otros, no han dejado de formar parte del repertorio y de las piezas reclamadas por el público habitual del domingo en la plaza mayor. Aunque creo que esto está cambiando: tenemos nuevos maestros, nuevos repertorios y nuevos públicos en el mundo de las bandas.

'Panem et circenses' decían los romanos. La frase se actualizó en Hispania, con este 'pan y toros' y aún más modernamente se ha vuelto a reinventar como 'pan y fútbol'.Haz click para twittear

Uno de los pasodobles que tengo en la memoria es «Pan y toros». En realidad, no es exactamente un pasodoble como cualquier otro. Es un número de una zarzuela de Barbieri sobre las intrigas en la corte madrileña de Carlos IV. De hecho, el título de la zarzuela es este, Pan y toros, mientras que el pasodoble se llama «Al son de las guitarras».

En este país hay cosas que se hacen muy bien y otras que no. Y lo más importante: parece que hay algunas que no se hacen muy bien que tampoco hay ninguna intención de cambiarlas. La zarzuela es una de ellas:

Siempre me había llamado la atención el nombre del pasodoble. Esto de las referencias o toda una categoría de pasodobles taurinos era conocido por mí, pero el significado concreto de la expresión, no. «Panem et circenses» decían los romanos. La frase se actualizó en Hispania, con este «pan y toros» y aún más modernamente se ha vuelto a reinventar como «pan y fútbol».

Hace unos pocos días, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, volvía a actualizarla: «playa y fútbol«. Y como se había dejado los toros, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunciaba ayer una «corrida» benèfica en honor del sanitarios (me ahorraré los chistes fáciles que ya podéis leer en todas las redes sociales. ..). Los políticos han estado muy ocupados: los que gobiernan y los que no.

Llegados a la fase 2, las escuelas e institutos de enseñanzas obligatorias abren las puertas como servicio público (es decir, para acoger a los alumnos que tienen a sus familiares trabajando presencialmente) pero no harán clases. Sólo aquellos alumnos que cambian de ciclo las harán. Con todo, la decisión de abrir está en manos de las direcciones de cada uno de los centros. «Autonomía de centro», lo llaman. Algunos se han negado a abrir y muchas familias se han resistido a llevar a sus hijos. No se ha terminado de hablar mucho del tema por parte de los responsables políticos …

En cuanto a las enseñanzas no obligatorias, como las escuelas de música (entre muchas otras), ni se sabe nada concreto ni se espera ninguna noticia. Las autoridades están priorizando otras cuestiones. Sí, ya sabíamos que no éramos un servicio esencial y entendimos que la sanidad o la venta de comestibles eran preocupaciones más urgentes.

Pero ¿cómo puede ser que, pasadas las semanas, las terrazas o los centros comerciales pasen por delante de la primaria y la secundaria? ¿Cómo es posible que llevemos muchísimas semanas hablando de cómo debe volver el fútbol y ahora nos preguntamos cómo deben devolver los toros antes que las escuelas de artes, los conciertos y los espectáculos? ¿Por qué tienes que pedir cita previa para visitar un museo y no para tomar una cerveza en plena calle?

¿Dónde han quedado aquella música, aquellas artes y aquella actividad física que nos ha salvado de enloquecer encerrados en casa?

La semana pasada asistí a un foro sobre Covid-19 organizado por la Unión de Escuelas de Música y Danza (UEMyD). En este foro, los equipos directivos de algunas escuelas presentaban propuestas de cómo adaptar la docencia.

Antes, el Dr. Juan José Criado Álvarez, médico pero también alumno de trompeta en una de las escuelas de la UEMyD, explicaba algunas recomendaciones según las diferentes asignaturas y especialidades instrumentales. Su explicación comenzaba con una observación importante: «no tenemos nada regulado, las competencias ahora están al Ministerio de Sanidad y todavía no ha regulado nada. […] Somos el único país que ha regulado las terrazas. Y no se han regulado las escuelas de música. Esto es la realidad. Somos así.»

Y ya se ha reanudado La Liga, añadiría yo.

 

BONUS TRACK | Aquí tenéis el manifesto que ha presentado la UEMyD reivindicando el papel de las escuelas de música y danza. Por otro lado, no os perdáis un detalle interesantísimo pero tan mínimo que os puede pasar desapercibido: la cita que Barbieri hace de «La Marsellesa» en la introducción de la zarzuela. Lo más destacado es que lo hace ¡en modo menor!

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