«¿Has pensado alguna vez en cambiar de instrumento?»Tiempo de lectura: 3'

Por si no lo sabéis, el archivo digital de la New York Philharmonic Orchestra ofrece en línea buena parte del fondo musical de la institución. ¡Allí duermen grandes (y pequeños) tesoros!

En esta ocasión, Facebook me ha hecho un recordatorio, de hace varios años, de cuando los archivos de la NYPO compartieron unas curiosas partes de trompa de una pieza muy poco conocida, la música incidental de Fauré para la obra Shylock. Si no lo conocéis, Shylock es el principal antagonista de El Mercader de Venecia de Shakespeare. Fauré puso música a una adaptación que de esta comedia hizo Edmond Haraucourt, en el París de finales del siglo XIX.

En cuanto a las partes de orquesta, estas son a veces una fuente muy valiosa para la investigación. Sin ir más lejos, yo mismo disfruté y sufrí el hecho de examinar cientos de partes de la Orquestra Pau Casals para la tesis. Y un detalle de aquellas partes me permitió, años más tarde, identificar en EE.UU. unos papeles copiados en Barcelona ¡en la década de 1920!

Ah, decía que a veces son valiosas porque a menudo no lo son. ¿Qué información puedes extraer? Pues, como todo, depende

Algunos músicos solían (y suelen) poner la fecha y el lugar donde han tocado la pieza, otros dejan una firma. Algunos hacen un dibujito o incluso hacen cuentas en el papel. Y, muy de vez en cuando, una marca de interpretación. ¡Los papeles tienen vida!Haz click para twittear

Algunos músicos solían (y suelen) poner la fecha y el lugar donde han tocado la pieza (¡yo mismo lo he hecho!); otros dejan una firma. Algunos hacen un dibujito (a menudo caricaturas), escriben alguna frase o incluso hacen cuentas en el papel. También hay anotadas las duraciones de las piezas y, muy de vez en cuando, una marca de interpretación valiosa: desde indicaciones de arcos a cortes en la música, desde digitaciones a observaciones de carácter, técnicas o, sencillamente, recordatorios. ¡Los papeles tienen vida!

En mi caso, encontré muchas de estas anotaciones. Incluso un «cuenta bien» que escribió el solista de trompa al inicio de una pieza poco habitual en el repertorio, con muchos compases de espera. Esta la única advertencia que se escribió a sí mismo en el período de unos tres años…

En el caso de las partes que os decía, las de la NYPO, la cosa también va por el mismo camino. Hay cuatro voces de trompa pero cinco papeles. El que aparece en quinto lugar es el que pertenece al asistente de solista; es decir, el encargado de tocar parte del papel de trompa primero para que el solista no tenga que tocarlo todo y reserve energías para las partes más expuestas, las más delicadas y los solos.

En este quinto papel, el esforzado instrumentista escribió «¿has pensado alguna vez en cambiar de instrumento?». Ni más ni menos. Detrás de la portada, junto al primer movimiento (¡tacet!) y el segundo, el entreacto, que es el primer número que este instrumentista debía tocar. Escuchad las trompas, escuchad:

 

¿Qué, las habéis escuchado? Ya habréis notado que hay muchísimos compases de espera, como es habitual. Seguro que en uno de los ensayos, este asistente de solista utilizó el lápiz para preguntarle a algún colega cercano si se había planteado la posibilidad de cambiar de instrumento, probablemente motivado por los largos ratos sin tocar…

Vale la pena pasearse por el archivo. Hay un interesantísimo puñado de papeles llenos de historia y de historias. Además, más allá de las partituras digitalizadas, el archivo también tiene un histórico de las interpretaciones de cada pieza. Así que no sabemos si la frase lapidaria se escribió la primera vez que se tocó (en 1939), en 1965, o a lo largo de diferentes programas de la década de 1970.

 

BONUS TRACK | Los archivos de la NYPO no sólo tienen estos materiales allí colgados. A raíz de la crisis del coronavirus han comenzado a divulgar sus contenidos en unos artículos diarios con el título #dailydocument. ¡No os lo pierdáis!

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