Stravinsky y la policía musicalTiempo de lectura: 3'

«El estreno de La consagración de la primavera fue un escándalo.» Con esta premisa preparé una previa para L’Auditori. Por el camino, acabé descubriendo que no todo es tan escandaloso y que con muy poco montamos un escándalo…

En mis tiempos de estudiante, una de les grandes obres del compositor ruso se presentaba como un acto de desorden público, con los asistentes al concierto rompiendo las butacas. ¿Y qué culpa tendría el teatro?

Al respecto, también puedes leer que Saint-Saëns abandonó la sala después de escuchar el solo inicial del fagot, indignado por el uso del registro agudo del instrumento hasta esconder su timbre y transformarlo en otra cosa. Y no se sabe del todo si el compositor francés estuvo allí aquel día. Ni tampoco es tan agudo visto ahora, incluso los fagotistas hacen broma poniéndole letra al fragmento, una cosa como: «No soy un corno inglés».

'Una falta total de orden y de colorido. Esta música es horrible. Esta subversión de la buena sonoridad, esta violación de la belleza habrían sido castigadas en tiempos de Grecia. Tal música requiere la intervención de la policía.'Haz click para twittear

De lo que menos se habla en les clases de historia de la música es de que la obra es un ballet y que la danza fue todo un escándalo (o una… ¿revolución?). O que, como pasó también con Jeux de Debussy (estrenado pocos días antes, en el mismo lugar), el argumento no era apto para todos los públicos, con adolescentes bailando sin control en una orgía de antihistamínicos (en el primer caso) o amantes homosexuales eliminados en el último momento incluidos (en este último).

Pero también se explica que la Primera de Beethoven fue un escándalo por la secuencia armónica del inicio (nota para músicos: V7 del IV-IV-V7-VI)! Por no hablar de las largas polémicas sobre las «disonancias sin preparar», como por ejemplo la Missa scala aretina de Valls…

Con tanta violencia musical, seguro que se necesita policía, musical.

El mismo Ígor Stravinsky, en su Poética musical, cita una crítica feroz:»Una falta total de orden y de colorido. Esta música es horrible. Esta subversión de la buena sonoridad, esta violación de la belleza habrían sido castigadas en tiempos de Grecia. Tal música requiere la intervención de la policía.»

Pero este texto no está provocado por ninguna música del compositor ruso, ni dirigido a ninguna de sus composiciones. Stravinsky ya sabía lo que hacía. Es la opinión del poeta (entre otras cosas) Franz Grillparzer, que en 1823 sentenciaba eso de la ópera Euryanthe de Carl Maria von Weber.

Actualmente, la obra no es de las más conocidas, con excepción de la obertura:

Pero la crítica debemos llevarla hacia números como este «Wo berg’ ich mich?/Schweigt, glüh’nden Sehnens»:

Frases asimétricas, dinámicas y armonías agitadas y cromatismos dignos de los personajes más oscuros y atormentados, como el Don Giovanni mozartiano. ¿Qué queréis, si quien canta está maldiciendo su destino fruto de sus (malas) decisiones?

Con esta cita, Stravinsky aprovechaba para sacarse de encima cualquier defensa o justificación de la su propia obra: «Estos ejemplos me preservan del ridículo de defenderme de la incompetencia de mis críticos y de lamentarme del poco interés que toman ante mis esfuerzos.»

Ah, el día de la previa, justo cuando di las gracias para acabar, el técnico de sonido cortó el audio y evitó que sonara el último corte que tenía preparado, y que habría sido (o no…) el auténtico escàndalo de la velada.

 

BONUS TRACK | La foto de la portada no es un montaje. Es la ficha que la policía de Boston les abrió a Stravinsky. Tenéis la anécdota en esta página y la música culpable en este vídeo. Quizá este capítulo merece un artículo entero…

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