Banda sonora StockhausenTiempo de lectura: 3'

En los últimos quince días ha sido difícil escribir ningún artículo: más allá de las ocupaciones habituales, existe una música que me ha rodeado, me ha cautivado y no me ha dejado pensar con la claridad habitual, a partes iguales. Así que no puedo más que escribir sobre la banda sonora Stockhausen que he vivido últimamente.

Por si no lo sabéis, vivo en Barcelona. Desde el 14 de octubre, la ciudad tiene un fondo musical que, sin ser nuevo del todo, ya hacía unos cuantos meses que no pegaba tan fuerte. No, no estoy hablando de la banda sonora original de Vicky Cristina Barcelona, que también se engancha con el particular timbre de voz de la cantante. Me refiero a la presencia constante de helicópteros en el cielo de la ciudad. Además de animar la visión del firmamento, complementan la vista con una maravillosa sinfonía de sonidos que enamoraría al mismo Russolo.

Stockhausen no pudo estrenar la pieza en el Festival de Salzburgo por protestas de ecologistas, que pedían que esta interpretación no contaminara el aire de la ciudad. ¿Los niveles de PM y NO2 en Barcelona? Bien, gracias.Haz click para twittear

Porque, por otro lado, cualquier aficionado medio a la música contemporánea conoce el fantástico cuarteto de Stockhausen, para cuerdas y helicópteros. En el estreno, el crítico Alex Ross afirmó que había sido un «espectácule memorable» y añadió que la obra era «un grandioso entretenimiento absurdo». Así que este es mi homenaje al hilo sonoro que nos ha acompañado los últimos quince días y que promete no interrumpirse al menos durante el día de hoy.

Por si no sois muy aficionados a la contemporánea (atención que vais tarde, que se estrenó en 1995) u os pensáis que tengo el #IroníaON demasiado disparado, allá va una muestra del cuarteto:

Dicen, dicen, dicen que Stockhausen no estaba muy interesado en escribir un cuarteto de cuerda cuando recibió el encargo del Festival de Salzburgo. Hasta que una noche soñó con un cuarteto volando cada uno en un helicóptero diferente. Y allí empezó la aventura. Porque un par de años más tarde acabó la pieza, aunque no la pudo estrenar en el festival austríaco: protestes de ecologistas pidieron que esta interpretación (que debía hacerse con la colaboración de pilotos y aparatos del ejército) no contaminara el aire de la ciudad. ¿Los niveles de PM y NO2 en Barcelona? Bien, gracias.

Parece que el sueño de volar continuó, siendo recurrente en las noches del compositor. Finalmente, lo estrenó en el Holland Festival, con la participación de un grupo de militares de los Países Bajos conocidos como «Los Saltamontes», por sus acrobacias aéreas; un equivalente de la «Patrulla Águila» del ejército español.

Por si, hasta ahora, no os parecía todo suficientemente curioso, añadiremos que el cuarteto es, en realidad, una parte de una ópera de Stockhausen, Mittwoch aus Licht, que pertenece a un ciclo de siete óperas (una por cada día de la semana).

En definitiva, si ya tenéis vuestro cuarteto de cuerda con la partitura estudiada, preparad vuestro cuarteto de pilotos con sus correspondientes helicópteros (seguro que en la ciudad tenemos disponibles estas semanas). Sumadle un técnico de sonido y unos cuantos micrófonos y a disfrutar del viaje, de las vistas y de la banda sonora. Quizá así podamos compensar los diferentes actos suspendidos hasta ahora: conciertos, formaciones y (¡lo más importante!) el clásico Barça-Madrid.

Esperad, que me ha venido a buscar el siguiente helicóptero.

 

BONUS TRACK | Seguiremos mirando el cielo, a ver qué fauna lo habita a lo largo de los próximos días. O dejo de escribir o hago una secuela wagneriana.

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