Directores en acción (8): Leonard Bernstein (2)Tiempo de lectura: 3'

En la serie ‘Directores en acción‘, normalmente vemos a los maestros dirigiendo conciertos, pero el ensayo es el momento en que el trabajo es más profundo.

De Leonard Bernstein hay muchísimo material. No sólo de conciertos. Los vídeos de sus ensayos, dando clases de triángulo, transmitiendo qué es La Consagración de la primavera a una orquesta de jóvenes o discutiendo con trompetas profesionales son habituales a las redes. Era (y es) todo un espectáculo verlo trabajar en los ensayos y explicar qué quiere y cómo lo quiere; y observarlo buscando estrategias para comunicarse con los músicos, para hacer llegar su mensaje.

Hace un par de semanas, cuando hacía la primera parte del Bernstein director, Gerard (pianista, compositor y también director) me comentó en Instagram que yo decía que el director fijaba la interpretación y que, en realidad, muchos directores (y más en la actualidad) lo que hacen es escuchar al grupo, recoger las iniciativas y las propuestas que hacen los intérpretes y construir una versión a partir de ello.

Y añadía: «[…] lo podemos hacer teniendo el privilegio de no tener un instrumento en las manos y por tanto poder escuchar con mucha más libertad. 😘». Estoy de acuerdo: hay muchos modelos de músicos y de directores. sin embargo, Gerard, el ejemplo de este artículo tampoco es el caso.

No hace falta saber demasiado alemán para darse cuenta de la mala leche de Bernstein, que pide más y más a los músicos constantemente. Se desespera cuando el solista de viola de la Filarmónica de Viena no entra y le repite de un grito el número de ensayo: '¡siebzehn!'Haz click para twittear

Una de las facetas imprescindibles de Leonard Bernstein, pero probablemente una de las menos populares entre el gran público, es su amor por Mahler. Aún más, es el objetivo que se marcó personalmente: retornar Mahler a la ciudad y a la orquesta que lo había visto desarrollarse y triunfar, Viena. Y también sufrir, mucho.

La Orquestra Filarmónica de Viena había olvidado al que había sido su director en un brevísimo y polémico momento. El compositor había acabado siendo mucho más conocido e interpretado en los EEUU. Y el director había llegado a Austria con el firme propósito de cambiarlo. Empezó una particular cruzada personal, una lucha quijotesca.

Ah, y otro de los aspectos menos conocidos de Bernstein es que hablaba alemán. Además, dominaba diferentes acentos y registros. Y es en alemán que hace este ensayo:

Sólo se le escapa un «no me importa» en inglés, cuando le comentan que ha llegado el momento de la pausa… Ah, y el título del vídeo en el Youtube está mal: no es la Primera, es la Quinta la sinfonía que trabajan.

No hace falta saber demasiado alemán para darse cuenta de la mala leche de Bernstein, que pide más y más a los músicos constantemente. Se desespera cuando el solista de viola no entra y le repite de un grito el número de ensayo: «¡siebzehn!».

En el ejemplo anterior, cuando acaba el fragmento del ensayo, el director dice: «No hay manera de tocar tres compases de Mahler sin darlo todo de ti. Cada diminuendo, cada pianissimo es tan intenso como cada forte, como cada accelerando. Todo se debe hacer con total intensidad.» Todo eso antes de encenderse otro cigarro…

El año 1960 era el centenario de Mahler y Bernstein decidió celebrarlo junto a la Orquesta Filarmónica de Nueva York, ¡tal y como hemos hecho en el mundo durante los dos últimos años con motivo de los 100 años de Bernstein! Este entusiasmo personal lo llevó a completar la grabación de todas las sinfonías del compositor, a lo largo de aquella década. Y todavía lo haría una segunda vez, en los 1980s.

En febrero de 1960, después de una intensa gira, dedicó todo un episodio de los Young people’s concerts a explicar «Who is Gustav Mahler?» a los más jóvenes (y, de paso, a los no tan jóvenes). Muchos lo conocimos gracias a esta lucha personal, aunque un poco más tarde. En la reposición. Como Verano azul, vaya…

 

BONUS TRACK | Con la Filarmónica de Viena vivió otro momento también comprometido pero mucho más distendido y divertido, dirigiendo la Tercera de Schumann.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Compartir
Compartir
Twittear
Compartir