«What you really, really want»Tiempo de lectura: 4'

Hay un chiste (bastante deplorable) que dice que Beethoven escribió tres sinfonías: la Tercera, la Quinta y la Novena. [Ja, ja, ja, jaaaa…] Este artículo reflexiona sobre unas cuantas conversaciones, tuits, memes y zascas recientes que me ratifican como, en general, nos quedemos en la superficie.

Por accidente, creo, he conseguido reunir aquí nombres tan diversos del ámbito musical y cultural (y toda una galería friqui) que estoy sorprendido de mí mismo. O quizá no tanto. Porque creo en la utilidad de lo inútil (más todavía en estos tiempos de pactos políticos inverosímiles) y soy defensor de la prescindibilidad de las etiquetas.

Cualquiera de mis interlocutores ya está advertido que corre el riesgo de acabar retratado en estos artículos (si no manifiestan lo contrario) y esta semana se me han juntado unos cuantos episodios que quiero compartir con vosotros.

En primer lugar, ya sabéis que he hecho la Cantània y, en uno de los muchos viajes, compartí un buen rato de conversación de vuelta de Olot con el autor de la música, Eduard Iniesta. En un momento del trayecto, él miraba atentamente una nota en la prensa de Burgos: «interpretarán la cantata elegida para esta edición, A de Brossa, compuesta por Eduard Iniesta […] en un estilo musical que mezcla el folk con el pop y el jazz.» Inmediatamente comentó con cierta indignación: «¡Qué manía! Yo hago música. ¡Y ya está!».

Le respondí a Eduard Iniesta que las etiquetas sólo sirven para colocar los discos en las estanterías de El Corte Inglés. Y él añadió que '¡ya ni siquiera se venden discos!'. Así que he acabado regalando el suyo.Haz click para twittear

Yo, que estoy completamente de acuerdo, le respondí que les etiquetas sólo sirven para colocar los discos en las estanterías de El Corte Inglés. Y él añadió que «¡ya ni siquiera se venden discos!». Así que he acabado regalando el suyo. Desde su nombre, White Hole. es una declaración de intenciones. Escuchadlo definir este objecto celeste y explicar de qué va el disco, mientras pide que no quiere etiquetas: «Si us plau, no em classifiqueu.«

Siguiendo con este hilo, hace dos días cayó delante de mis ojos el meme que ilustra la cabecera de este artículo. Si no tenéis ganas de volver arriba a mirarlo os digo que, parafraseando el gran éxito de las Spice Girls, la imagen reza: «Si quieres ser mi amante, debes conocer al menos el nombre de una pieza de John Cage que no sea 4’33»«. Yo, que estoy inmerso desde hace meses en el mundo Cage, por razones obvias, no tardé en compartirlo. El whatsapp sonó al momento. Era Violeta, que me dio una respuesta digna de zasca interplanetario: «Ahora dí tú un tema de las Spice Girls que no sea «Wannabe«… ¿Lo ves? Nos quedemos siempre en la superficie… #reflexionemos». Bendita etiqueta, bendito hashtag.

Porque yo, que tampoco soy la persona con más memoria del mundo, me sé el nombre de alguna otra pieza de Cage. Pero era incapaz de recordar aquella otra canción de las Spice que triunfó tanto y tanto, después de la primera. Así que he hecho los deberes. He buscado los grandes éxitos de las Spice Girls, y en el número 2 está «Say you’ll be there». A petición de Iban, allá va, compartido con el mundo:

Entre unas cosas y otras, por el camino escuché en la radio del coche una de las canciones del nuevo disco de Noa. El trabajo se titula Letters to Bach y el tema que me enamoró es «No Baby«. Tengo que reconocer que el disco entero da bastante palo y que a la tercera pista hace falta, como bien me han sugerido, un Bach de verdad. Pero estas versiones y perversiones bien sirven para continuar la serie sobre la reutilización. Además, a través de ellas podemos entender como mucha gente ha llegado a Bach y se han interesado por su obra. Y también en los últimos días, Pinyu me explicó como algunos alumnos identificaron la famosa «Habanera» de Carmen como la música de un anuncio (o dos).

Porque para quedarnos en la superficie, al menos hace falta aterrizar antes en el planeta. Ya tendremos tiempo de profundizar como un Jules Verne con pico y pala. Pero es necesario tocarlo un poco todo para escoger.

BONUS TRACK | De camino a Pamplona (sin ninguna conversación destacable, porque viajaba solo en el tren), llevaba una lectura corta pero intensa. Una breve selección de poemas de Emily Dickinson. Eso también me recordó cómo podemos quedarnos en la superficie. De la autora se han hecho dos películas muy recientes: A quiet passion (2017) y Wild Nights with Emily (2019). De la segunda sólo he visto el tráiler que explora la biografía en clave cómica y insiste en su (supuesto) lesbianismo. En fin… para Wild Nights, las de John Adams. De la primera, me ha venido a la memoria la escena final donde la imagen expone el poema «Because I could not stop for death«. La música que lo acompaña me cautivó: «me suena, pero…». A ver si sabéis qué le pasa exactamente a aquella música, porque también se queda en la superficie…

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