Reutilización, parodia, homenaje, cita y plagio (3)Tiempo de lectura: 3'

Un nuevo capítulo de la serie dedicada a la reutilización. ¡Seguimos! Y continuamos examinando las copias y los reciclajes, acompañados de la obra de Bach. Como ya habíamos avanzado en el título de estos artículos, la parodia es también un tipo determinado de reutilización musical.

En el primero de los artículos sobre cómo los compositores copian y transforman su material (y el de otros músicos), utilizamos un ejemplo que más concretamente ya era una parodia. Porque la siempre atenta Wikipedia dice que la parodia musical es «una composición musical realizada a partir de otra preexistente, propia o ajena». Por tanto, cuando Bach rescata una composición anterior y sencillamente (o no tan sencillamente) le pone un texto nuevo, está haciendo técnicamente una parodia. De él mismo.

Pero, en todo caso, lejos de ser una broma musical, la parodia no tenía necesariamente un carácter burlesco respecto de la obra original. De hecho, esta función o este trasfondo humorístico está muchas más veces detrás de la cita, que es un recurso mucho más agudo en este sentido. Pero ya hablaremos de las citas…

En la breve entrada de la enciclopedia preferida de Sara Carbonero (y de muchos otros intelectuales), el texto añade que existe también un procedimiento consistente en cambiar la letra de una obra que en la Edad Media recibió el terrorífico nombre de «contrafactum». Eso permitía, por ejemplo, reutilizar un fragmento de una misa en canción profana o, mucho más comúnmente, justo al revés.

Allá va una nueva aventura reutilizadora con una parodia de nuestro estimadísimo Bach. Ni más ni menos que con una obra tan conocida (en su tiempo y también ahora) como el Stabat Mater de Pergolesi.Haz click para twittear

Como os podéis imaginar, a lo largo de la historia se han dado muchísimos casos y es, en realidad, una de les técnicas preferidas en las músicas más antiguas (=antes de 1700). Por un lado, en el ADN de la polifonía ya existía esta especie de necesidad de reutilización, ya que siempre contaba con un tenor o un cantus firmus. Traducido: una melodía sobre la que se soportaba un nuevo entramado compositivo de voces diferentes (y por eso el nombre de polifonía).

Por otro lado, un poco menos lejos en el tiempo, reutilizar la melodía de un hit (normalmente) profano en mitad de una misa, daba una especie de modernidad equiparable a si cuando yo hacía la catequesis hubiera entrado Whoopi Goldberg con el hábito de monja hablando del perdón de los pecados con los decibelios a tope (a pesar de aquella modulación de andar por casa…).

Pues hecha esta introducción, allá va una nueva aventura reutilizadora con una parodia de nuestro estimadísimo Bach. Ni más ni menos que con una obra tan conocida (en su tiempo y también ahora) como el Stabat Mater de Pergolesi. Ya sabéis cómo comienza:

Sí, no os había avisado pero es una mujer la que dirige: Nathalie Stutzmann. Recordadme que os tengo que hablar de ella, también. Pero voy avanzando con la parodia.

Todavía no se había publicado la obra de Pergolesi, aunque ya era bien conocida a lo largo del viejo continente cuando Bach escribió su motete «Tilge, Höchster, meine Sünden» BWV 1083, basado en el texto del salmo 51. En este caso, la temática religiosa no cambia, aunque la letra pasa del lamento de la madre por la muerte del hijo al llanto del pecador que pide a Dios el perdón de los pecados (como en Sister Act).

Hay aproximadamente una década de diferencia entre el original y la parodia y únicamente unos cambios notables en la parte de viola. Por lo demás, juzgad, es prácticamente idéntico:

BONUS TRACK | Sí, he soltado un rollo sobre polifonía y todo esio. Para hacerlo fácil, comparad el «Sanctus» de la Misa de la batalla de Escoutez de Francisco Guerrero con La Guerre de Clément Janequin. ¿Más claro, ahora? ¡Eso sí que es incorporar rock’n’roll del XVI a la misa!

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