ET el compositorTiempo de lectura: 2'

Hace pocos días, John Williams cumplía años: ¡87! No le quitaremos mérito pero que sepáis que este superman de la composición de bandas sonoras es hijo de una tradición que empezó en Europa, más o menos en tiempos del jurásico.

Todo el mundo es capaz de cantar las melodías de las películas ET el extraterrestre, El violinista en el tejado (si tenéis una edad) o Harry Potter (si tenéis otra). Somos capaces de identificar la música de los personajes y los escenarios de Star Wars, como los leitmotivs wagnerianos que son. Pero el principio de la industria de las bandas sonoras de les películas de la meca del cine tal y como la entendemos hoy tiene las raíces en el viejo continente. Porque la música de Hollywood se componía en Viena.

El período de entreguerras y la creciente tensión en Europa que desembocó en la Segunda guerra mundial fueron los detonantes para que La lista de Schindler se completara con numerosos nombres de músicos.

Porque muchos compositores fueron a hacer las Américas, especialmente desde finales del siglo XIX: desde Dvořák a Stravinsky, pasando por Mahler. Pero fue el auge del fascismo lo que provocó (entre muchas otras cosas…) un auténtico éxodo cultural, siguiendo la dirección que señala Colón (el de Barcelona, quiero decir). Los viajes de estos músicos sólo son comparables a las excursiones de ET por el espacio sideral. Y muchos dejaron sus países más solos que Macaulay Culkin en Navidad.

El principio de la industria de las bandas sonoras de las películas de la meca del cine tal y como la entendemos hoy tiene las raíces en el viejo continente. Porque la música de Hollywood se componía en Viena.Haz click para twittear

América se hacía grande con una especie de encuentros en la tercera fase, con la llegada de toda una serie de músicos que buscaban aIlí la tierra prometida, el sueño americano y el Santo Grial, como Indiana Jones o Parsifal.

Hindemith y Schoenberg, por ejemplo, fueron recibidos con los brazos abiertos en las universidades estadounidenses. Y desde allí acabó naciendo una “auténtica escuela de composición de los EEUU”, pero no como la había previsto Dvořák, sino más bien al estilo de Charles Ives, Aaron Copland o George Gershwin, entre otros.

El cine, antes, había servido para acoger a otros músicos, menos conocidos, pero que son considerados los padres de las bandas sonoras como las concebimos ahora: Erich Wolfgang Korngold y Max Steiner. El primero os sonará si habéis visto aquel éxito enorme de Errol Flynn llamado Las aventuras de Robin Hood (¡del año 1938!) y el segundo es autor de la música de King-Kong (la del 1933, no la última) o Lo que el viento se llevó.

Pero como ya sabéis más o menos cómo suenan en los cines, la obra que ilustra este artículo es el Concierto para violín de Korngold. Encontrad (si podéis) las siete diferencias con una banda sonora. Y sobre todo, no penséis en ET durante los primeros compases:

BONUS TRACK | Sí, sí, venga nombres de películas y no hay ningún ejemplo de música de John Williams… va, una que no he citado: ¡Tiburón!

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