Un regalo de cumpleaños de Richard StraussTiempo de lectura: 3'

En 1882 Franz Strauss estaba a punto de cumplir 60 años. Su hijo, Richard, quiso regalarle un concierto para trompa. La cosa no acabó bien: primero, el hijo no lo acabó a tiempo y, después, el padre lo rechazó.

Con 18 añitos, Richard Strauss tenía claras al menos dos cosas en el mundo de la música: cómo funcionaba la trompa y hacia dónde se había estado dirigiendo la música de los compositores de vanguardia en los últimos tiempos. Entre estos autores, el más destacado era otro Richard, Richard Wagner, que moriría al año siguiente.

El por qué del conocimiento de la trompa por parte de Strauss era un asunto doméstico: su padre era trompista. Eso quiere decir que desde antes de nacer, Richard había escuchado todo tipo de ejercicios, estudios y conciertos, practicados a diario, trabajados y también escritos por su padre.

Y ahora, trompistas, ¿a que todos los grandes solos de Strauss os recuerdan a algún ejercicio de calentamiento o de flexibilidad? Haced memoria.

Bien, pues antes de regalarnos toda aquella música ingente de los poemas sinfónicos, antes de escribir la «Mondscheinmusik«, antes del Segundo concierto para trompa (¡evidentemente!), escribió el Primero. Como decíamos, no lo acabó a tiempo para el cumpleaños del padre, ya que lo finalizó en 1883. Tuvo que esperar a cumplir 61…

Con 18 añitos, Richard Strauss tenía claras al menos dos cosas: cómo funcionaba la trompa y hacia dónde se había estado dirigiendo la música de los compositores de vanguardia. Y entre estos autores, el más destacado era otro Richard, Wagner, que moriría al año siguiente.Haz click para twittear

Desconocemos los motivos del retraso, pero podrían estar relacionados con la posterior respuesta de Franz. Ya que probablemente el hijo ya intuía que aquel principio de melodía infinita (sobre todo en el segundo movimiento) y las primeras audacias armónicas que se permitía en la obra, bajo el influjo wagneriano, no serían del gusto de su padre.

Porque Franz Strauss no sólo conocía muy bien la música de Wagner. Lo había tratado personalmente. De hecho, había estrenado muchas de sus óperas (!), desde su puesto de solista de trompa de la Ópera del Estado de Baviera. Le era tan familiar la música de Richard Wagner como abominaba de ella. Franz tenía Mozart como modelo y era completamente contrario al estil del compositor «del porvenir».

Ah, y el sentimiento parece que era mútuo. Wagner decía que «Strauss es un tipo detestable pero cuando toca la trompa uno no puede odiarlo». O al menos eso dice Franz Trenner en su artículo sobre Franz Strauss (The Horn Call 2, núm. 2).

Pues al final, Strauss hijo dedicó su Concierto a otro trompista, Oscar Franz, que fue quien finalmente lo estrenó….

Por el camino, el conocimiento del instrumento por parte de Richard Strauss transmitió una nueva manera de escribir música que dio paso al nuevo siglo. Un buen ejemplo de esta transformación (más allá del Don Juan, Una vida de héroe, la Alpina, Till Eulenspiegel,…) es el Tractado de instrumentación de Berlioz comentado por Strauss. En el apartado dedicado a la trompa, Strauss pone una nota al pie, justo en el título: «La mayoría de las afirmaciones de Berlioz en este capítulo están desactualitzadas.»

Bien, ¿cómo suena este Strauss temprano, sacando la cabeza wagneriana y explorando las posibilidades de la trompa (o presionando hacia unas nuevas)? Pues más o menos así:

BONUS TRACK | La obra que sí acabó a tiempo fue el Andante que escribió para las bodas de plata de sus padres (un poco más tarde, en 1888) y que se publicó póstumamente. Escuchad esta (todavía) rareza: una versión con instrumentos de época.

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