De nuevo, un nuevo Concierto de Año NuevoTiempo de lectura: 2'

Para muchos, es EL concierto que ven en el año. Para otros, es sencillamente el primer concierto del año. Y para unos otros es un espectáculo odioso, a evitar. Pero alguna cosa tiene el Concierto de Año Nuevo que hace sonreír al mismísimo Muti.

Porque da igual si eres melómano, profesional de la música o alguien que piensa que Beethoven es un san bernardo de película, en la tele cada primero de enero hacen el concierto de la Filarmónica de Viena. Puedes llamarlo tradición, como los saltos de esquí (que no estoy seguro de si los han vuelto a televisar) o la resaca, dependiendo de los hábitos celebradores de cada quien…

Y ya pueden innovar [sic], lanzando balones fuera, incluyendo novedades (!) en el programa o dejando de dirigir a los músicos (incluso, dejando de dirigir al público en sus habitualísimos aplausos en el bis número mil, la Marcha Radetzky):

Ay, la Filarmónica de Viena. Este nombre ya es sinónimo de tradición ancestral: esos instrumentos «anticuados» en palabras del maestro Böhm, ese listado enorme de grandes directores que se han puesto al frente a lo largo de la historia en general y en el Concierto de Año Nuevo en particular.

Ah, y aquel corto listado de mujeres que han tocado en la orquesta (con excepción de alguna arpista, claro. ¡Contadlas mañana!) y el inexistente número de directoras (!).

Porque da igual si eres melómano, profesional de la música o alguien que piensa que Beethoven es un san bernardo de película, en la tele cada primero de enero hacen el concierto de la Filarmónica de Viena.Haz click para twittear

En fin, ya que acabamos el año y empezamos el nuevo, hagámoslo con otro aire. Porque existen alternativas. No, no estoy hablando de la música en directo de la orquesta, ni de los bailarines de valses, ni de les coreografías de los caballos españoles de pura raza.

Me refiero, por ejemplo, a aquellas musiquitas un poco más modernas que, casi pidiendo perdón a los bustos de los Strauss, tocan los músicos en formato camerístico y en un tratamiento audiovisual entre el videoclip y la teletienda de Austria como destino turístico.

O, mejor todavía, mirad el fiestón que organizó uno de los grandes directores que también ha dirigido el Concierto de Año Nuevo en Viena. De hecho, cuando lo hizo se convirtió en el más joven en hacerlo: Gustavo Dudamel. Pero este sarao no ocurrió en el viejo continente.

En 2007, en Caracas (Venezuela), Dudamel dirigió la Joven Orquesta Simón Bolívar en un Concierto de Año Nuevo que dice que otro mundo es posible. Podéis disfrutarlo o estremeceros:

Sí, en enero es verano en aquel hemisferio. Y sí, es Venezuela. Y sí, estos jóvenes músicos son hijos del Sistema (ya hablaremos de él), como también lo es el propio Dudamel. Dejémonos entrar con esta energía brutal en el nuevo año y si puede ser homenajeando de nuevo a Leonard Bernstein, todavía más.

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