¿Qué es un contratenor? (2)Tiempo de lectura: 3'

Si en el primer artículo habíamos empezado por el final, ahora no volveremos al principio… Porque ya dedicaremos más adelante un artículo a qué es un castrado. Ahora: ¿cómo sonaría uno?

Ya hablamos de la carrera y de los esfuerzos de los contratenores para emular en la actualidad la voz y los repertorios del castrado. Pero la pregunta de cómo sonarían en realidad continúa sin respuesta. Hasta (quizá) ahora.

Para la citada película sobre Farinelli, los productores optaron por mezclar la voz de dos cantantes: una soprano y un contratenor (un poco como los de Jurassic Park, que utilizaron mezclas de sonidos de diferentes animales…). Pero es cierto que los siglos XX i XXI nos han dejado unos pocos ejemplos de cómo sonaría un castrado. Con personas.

Ya hablamos de la carrera y de los esfuerzos de los contratenores para emular en la actualidad la voz y los repertorios del castrado. Pero la pregunta de cómo sonarían en realidad continúa sin respuesta. Hasta (quizá) ahora.Haz click para twittear

Aunque la distancia temporal con los castrados del siglo XVIII nos impide hacer una comparativa sin condicionantes, presentemos tres ejemplos muy diferentes que pueden darnos una idea del tipo de voz que se escuchó en aquel tiempo.

Por otro lado, no se trata sólo de cualidades vocales, sino de aspectos culturales. Es decir, la voz aguda fue en su momento un representante del héroe y de la masculinidad. A lo largo del siglo XIX eso se fue moviendo hacia la voz de los tenores (también agudos, sí, pero no tanto) y en la actualidad… pues no está muy claro. Preguntadle a Camarena

El primero de los ejemplos es Alessandro Moreschi (1858-1922), conocido como ‘l’angelo di Roma’. O, como lo encontraréis en Google, The Last Castrato. Así se llama el disco que grabó. Bueno, él grabó su voz entre 1902 y 1904, eso del disco vino bastante más tarde…

En este caso no es una suposición, Moreschi fue castrado (oficialmente con motivo de una enfermedad…) y acabó formando parte del coro de la Capilla Sixtina. Aunque la prohibición final de castrar (por razones artísticas) llegó en 1870, el cantante siempre argumentó que la suya fue antes de aquel año. Bien, su voz sonaba así, en un momento histórico bastante lejano al esplendor de los castrados operísticos:

Otro caso de este tipo de voces en el siglo XX, un  poco más cercano y sin pasar por la castración, es Jimmy Scott (1925-2014). Little Jimmy, como también era conocido, tenía una voz y un aspecto andrógino provocado por un trastorno denominado síndrome de Kallman. No le impidió triunfar de esta manera en el mundo del jazz:

Pero si tenemos un ejemplo vivo que podemos ver y escuchar y que sorprende de una manera igual de sobrecogedor (o más) que los de antes, este es sin ningún tipo de duda Vincenzo Capezzuto (1979-). No hay ningún misterio ni ninguna otra explicación superflua. Él tiene esta voz:

La pieza me persigue desde que la escuché por primera vez. «Zamba para no morir» no se me va del cerebro. Forma parte de un disco del grupo de música antigua L’Arpeggiata (si es que todavía no se le ha caído del todo esta etiqueta). Capezzuto era (y es) bailarín, principalmente, y cantaba con los amigos hasta que la líder de L’Arpeggiata, Christina Pluhar, lo fichó. No le perdáis la pista, ni a uno ni a la otra…

BONUS TRACK | No apto para puristas: el Vivaldi project de Soqquadro italiano, una compañía de danza, teatro y música creada por el mismo Capezzuto.

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