Un año sin Carles SantosTiempo de lectura: 3'

Hace un año que nos dejó Carles Santos. Intentar definirlo como pianista, compositor, perfomer, director teatral, de cine o de orquesta, actor, artista plástico… es bastante inútil. Podríamos decir aquello de artista multidisciplinar, pero nos quedamos con que era un creador y un activista artístico.

La carrera como pianista de Carles Santos se cruzó un día con Joan Brossa. El poeta (si es que lo podemos definir así también, con tan sólo esta palabra) le dijo «tocas muy bien el piano, pero ¿y ahora qué?». Santos siempre confesó que la pregunta fue «mortal».

Entonces nació un nuevo Santos que, todavía inseparable de su piano, dio pasos en otras direcciones. Borraba las fronteras entre las artes y subía al escenario un Concierto para danza, voz y piano con Cesc Gelabert, presentaba al mundo su Tocatico, a mitad de camino entre el solo y la performance o tantas y tantas propuestas para el teatro.

Inolvidable su monumental Hola!, la música para la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. Sobre todo para los que nuestra memoria empieza en aquella década y tan sólo años después descubrimos el responsable de aquellos dalís con chaqueta de tigre…

O los muchos espectáculos donde hacía dialogar el piano con interlocutores inesperados, desde la moto de Adam Raga, a la orquesta mecánica de los Cabo San Roque.

La carrera como pianista de Carles Santos se cruzó un día con Joan Brossa. El poeta le dijo 'tocas muy bien el piano, pero ¿y ahora qué?'. Santos siempre confesó que la pregunta fue 'mortal'.Haz click para twittear

O, justo en el momento en que lo conocí personalmente, cuando hizo la segunda parte de una acción que había empezado dos décadas antes: bajar las Ramblas de Barcelona tocando el piano con una parella encima, semidesnuda (porque la normativa municipal prohibía el desnudo total) y en una actitud más que apasionada. La primera parte había sido el recorrido a la inversa y con Santos sin tocar, que bastante tenía con arrastrar el piano cuesta arriba con una mujer sobre el instrumento (Anem anem anem a volar).

Entre sus premios, además del Premio Nacional de Música de 2008, hay unos cuantos Max de teatro. Incluso uno de ellos por la música original de El compositor, la cantant, el cuiner i la pecadora. Cuando agradeció el premio dijo que era bien merecido porque la música de Rossini era insuperable…

Y, sin duda, la música de Bach lo acompañó toda la vida, como su inseparable piano, y dio como resultado La pantera imperial, probablemente la obra maestra de Santos.

Brossa decía que «[…] el arte me interesa como a aventura. Cuando hay una cosa que ya tiene unas leyes fijadas realmente me deja de interesar porque ya se ha conseguido. Lo veo como una aventura abierta, el arte.» Y podemos decir que el arte de Santos siguió inevitablemente este camino.

Bien, allá va su La-re-mi-la para recordarlo en este primer aniversario sin él:

BONUS TRACK | Tuve la enorme suerte de colaborar con Carles Santos, en 2009, con su particular concierto para piano Piturrino fa de músic, con el Bcn216 en el Teatre Lliure. Pero todavía más fuerte en la memoria que esta obra que interpreté con él tengo Bujaraloz by night. Es una pieza para piano, minimalista y repetitiva como ella sola, que Santos compuso una noche que el coche lo dejó tirado en este pueblo. Hipnótica.

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