Bernstein el activista (3)Tiempo de lectura: 3'

Este es el tercer artículo sobre el Bernstein activista. Después de repasar su activismo por la paz mundial y de visitar su tumba como símbolo de diferentes causas, vamos a repasar su ideal por la libertad artística.

Porque la libertad individual también lo es a nivel artístico. Presentamos tres ejemplos de obras musicales asociadas a diferentes músicos que ofrecen una visión clara de cómo de importante era la libertad para Bernstein. O, dicho en palabras de Montserrat Roig, «la cultura es la opción política más revolucionaria a largo plazo«.

Porque la libertad individual también lo es a nivel artístico. Presentamos tres ejemplos de obras musicalesque ofrecen una visión clara de cómo de importante era la libertad para Bernstein.Haz click para twittear

 

1. Glenn Gould y el Concierto para piano núm. 1 de Brahms

En abril de 1962, el famoso pianista Glenn Gould se presentaba como solista con la Filarmónica de Nueva York y su director titular Leonard Bernstein.

Justo antes de empezar el concierto para piano, Bernstein apareció ante el público y pronunció un discurso de unos cuatro minutos que iniciaba con unas palabras tranquilizadoras para los asistentes: «Don’t be frightened, Mr. Gould is here» [«No se asusten, el señor Gould está aquí»].

Su mensaje no fue  improvisado. Era fruto de unos intensos días de ensayo en los que Bernstein y Gould no habían acabado de entenderse. Las explicaciones del director han pasado a ser una pista más en los discos y podéis escucharlas fácilmente.

En resumen, el director respeta las decisiones interpretativas del pianista, aunque no las comparte. Anuncia que es una interpretación «no-ortodoxa» (por lo que respecta a los tempi, también al alejamiento del texto de Brahms en las dinámicas). El público ríe cuando Bernstein dice que este nivel de desacuerdo sólo le ha sucedido otra vez antes: ¡la última ocasión en que dirigió a Gould!

Lo define como «intérprete pensante» y justifica la decisión de tocar juntos en el espíritu aventurero y curioso que su mentor Dimitri Mitropoulos llamaba el elemento deportivo del arte. Y continúa el concierto.

 

2. Dmitri Shostakovich y la Séptima sinfonía

En 1959, Bernstein y la Filharmónica de Nueva York visitaban la URSS.

En Moscú, Bernstein presenta el concierto preguntando qué une las dos potencias. Y busca una respuesta a través de la música: «Quizá la música puede decir algunas cosas sorprenentes que no podemos encontrar en los libros o en los periódicos«.

Pone como ejemplo de unión entre los pueblos la melodía del «Summertime» de Gershwin, con aquella mezcla de alegría y tristeza, propia (según él) de las dos culturas. El concierto también lo escucharán los estadounidenses, que verán por la tele la Séptima de Shostakovich. El compositor, que vivió momentos de gloria y de represión del gobierno ruso y que tuvo una vida que ha dado para una novela, literalment, está entre el público.

Antes de comenzar la sinfonía, Bernstein lo saluda públicamente, lo hace aparecer ante las cámaras y lo reconoce y honra mundialmente.

 

3. Bernstein y la Misa

Pero Shostakovich no fue el único músico investigado y perseguido políticamente. Sorprendentemente (todavía en la actualidad), Bernstein también sufrió los recelos y la vigilancia de los servicios de inteligencia de los EEUU a través del FBI.

Fue sospechoso de comunista por su activismo (¡qué menos después de saludar al compositor de San Petersburgo y de apoyar a las Panteras negras!) y acusado de ser responsable de una trama para avergonzar al presidente Nixon y poner en un compromiso a su país con el estreno de la Misa.

Los papeles (que ahora son públicos, siguiendo una política de desclasificación de documentos que sin ser perfecta, da un poco de envidia…) dicen que los textos en latín de la Misa podían contener mensajes antibélicos (era el año 1971 y todavía se vivía la guerra de Vietnam). Los espías recomendaban a Nixon evitar la asistencia al concierto. Y no fue.

Nixon se perdió una cita directa a la vida (y milagros) del padre Berrigan. Y entre otros muchos números, «A simple song», el primer solo del celebrante de la Misa:

BONUS TRACK | Siguiendo la teoría de la conspiración, las críticas del New York Times, aparecidas tanto al día siguiente del estreno como una década más tarde, en el décimo aniversario son increíblemente beligerantes y más destructivas que el napalm…

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