Óperas de Muerte (4): Don GiovanniTiempo de lectura: 3'

En la ópera también mueren hombres. Pocos. En esta nueva entrega de las ‘Óperas de Muerte‘, el caso de un hombre que con la muerte paga sus pecados en vida. Como una película de Hollywood, vaya. Pero con música de Mozart. De cine va la cosa…

La historia de Don Giovanni se representa estos días por la península, en forma de Don Juan Tenorio. La costumbre parece que viene porque la escena final tiene lugar durante el día de Todos los Santos. Las dos historias (o las dos versiones de la historia) son hijas de El burlador de Sevilla y convidado de piedra, atribuido a Tirso de Molina.

La vida de este dandy, seductor y pecador cual Julio Iglesias, llegó a los pentagramas de Mozart como [¡alerta espoiler!] Il dissoluto punito ossia il Don Giovanni. Y a nuestras pantallas con el comendador vestido como un Darth Vader históricamente informado y entrando como un elefante en una cacharrería, destrozando la puerta e incluso la pared:

A pesar de la audiodescripción del Salieri de ficción, la escena pierde un poco de fuerza: esos cantantes sobreactuados en escena y Wolfgang dirigiendo como Muti son, personalmente, unos detalles bastante decepcionantes.

¡Pero lo que sí que asusta de verdad es el retrato de Leopold Mozart maridado con los golpes a la puerta y el principio de la música (justo en el inicio de la escena)! Por otro lado, si habéis visto el vídeo pasado el minuto 4, habréis entendido la afición de los teatros de ópera a quemarse cada cierto tiempo…

Pero más allá del mito del Amadeus de Miloš Forman, la ópera anuncia este desenlace trágico desde el primer compás. La obertura es, de hecho, la misma música de la escena de la muerte de Don Giovanni a manos del convidado de piedra, la estatua del difunto comendador, que ha vuelto de entre los muertos para llevarse al libertino al mismísimo infierno.

La obertura más bestia que me viene a la cabeza ahora mismo es la versión del «Mozart de Perm» (del que en breve hablaremos). Escuchadla e intentad no pasar tanto miedo como en la saga Halloween

Más allá del mito del 'Amadeus' de Miloš Forman, la ópera anuncia el desenlace trágico de Don Giovanni desde el primer compás. La obertura es, de hecho, la misma música de la escena final donde el libertino es arrastrado al infierno.Haz click para twittear

La ópera está repleta de grandes hits. Sien embargo, hay un momento, justo antes de la muerte de Don Giovanni, que es conocido por las citas musicales que utiliza Mozart.

En escena, la mesa está puesta y un grupo de músicos estan preparados para poner música al banquete: interpretan tres fragmentos que son referencias directas a otras óperas y que el criado Leporello se encarga de comentar, ayudando al público a reconocerlas.

La primera [«Bravi! Bravi! Cosa rara»], Una cosa rara, del valenciano Martín i Soler; la segunda [«Evivvano i litiganti»], Fra i due litiganti il terzo gode de Giuseppe Sarti (es más, Mozart tiene unas variaciones para piano sobre la misma aria, las K460); y la tercera [«Questa poi la conosco pur troppo»], de Las bodas de Fígaro, del propio Mozart.

Por lo que respecta a la muerte de don Giovanni, es espantosa: arrastrado al infierno por un muerto. Digno, de nuevo, de guión cinematográfico. En este caso, de zombis:

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