«¿Quién es este Beethoven?»Tiempo de lectura: 3'

La Sonata op. 17 de Beethoven es una obra imprescindible en el repertorio de los trompistas. Sin embargo, fue una pieza de circunstancia, escrita por un (casi) desconocido Beethoven.

El año 1799, el trompista bohemio Giovanni Punto decidía dejar Francia, donde había estado viviendo desde hacía casi 25 años. En realidad, este nombre era la italianización de su nombre verdadero: Jan Václav (o Johann Wenzel, en alemán) Stich. En el camino de vuelta a Praga, pasó por Munich, por Viena y por Pest.

La leyenda explica que, de joven, escapó del noble al que servía, el conde Joseph Johann von Thun, porque quería viajar por el mundo y probar suerte por toda Europa, como tantos otros instrumentistas bohemios de la época. Ah, y que su señor envió unos matones a buscarlo con la orden de romperle los dientes delanteros (ya que así ¡no podría volver a tocar!).

Ciertamente, no lo encontraron y triunfó como solista de un instrumento que empezaba a despuntar gracias a la técnica de la mano dentro de la campana, que permitía hacer notas más allá de la serie armónica.

Lo escuchó Charles Burney, que lo reconoció como el «famoso trompista bohemio, de un gusto y una sorprendente ejecución muy aplaudidos últimamente en Londres». Aunque no le acabó de convencer eso de los tapados…

Y en París coincidió con Mozart, que escribió a su padre diciendo que Punto «toca magníficamente». Nada mal para un trompista…

A principios del siglo XX, Henri Kling escribió un extenso artículo sobre él en Le Mercure Musical. ¿No conocéis a Kling? Yo lo conocí a través de la fotocopia de la fotocopia de la fotocopia con la que empecé a estudiar los conciertos de Mozart. [Espero, trompistas, que revisando vuestra copia (a estas alturas del siglo XXI) no lo encontréis ya. Si es que sí, un día hablamos del urtext.]

Bien, pues a mediados de abril de 1800, Punto estaba en el Burgtheater de Viena, celebrando uno de sus habituales conciertos, acompañado de un pianista llamado Ludwig van Beethoven. Hacía un par de semanas que Beethoven había estrenado la Primera sinfonía, medio incomprendida, medio ignorada en Viena.

Para la ocasión de tocar con el famoso Punto, Beethoven le escribió una sonata para piano y trompa. La (ahora también) famosa 'Sonata' op. 17. La leyenda dice que Beethoven improvisó la parte de piano.Haz click para twittear

Para la ocasión de tocar con el famoso Punto, el pianista le escribió una sonata para piano y trompa: la (ahora también) famosa ‘Sonata’ op. 17. La leyenda dice que Beethoven improvisó su parte, para la indignación máxima de Kling.

Al mes siguiente, los dos músicos se presentaron en Pest donde (según la leyenda, porque todavía no he podido encontraer la fuente original) un crítico local escribió: «¿Quién es este Beethoven? No nos suena ese nombre. Por supuesto, Punto es bien conocido.» Ay, cómo cambian los tiempos

Esta es una versión histórica pero con instrumentos modernos. Se trata del Giovanni Punto de principios del siglo XX, el británico Dennis Brain:

Si queréis escucharla en una versión en directo con instrumentos de época, no os perdáis la interpretación de Claude Maury.

Respecto a la partitura, el año siguiente al estreno, Beethoven la publicó dedicándola a la Baronesa de Braun. Previamente, le había dedicado las dos Sonatas para piano op. 14. Parece que el Barón tenía gran influencia sobre la programación de los teatros de Viena y que estos detalles de Beethoven favorecieron el concierto a beneficio en el que presentó la Primera sinfonía… [Trompistas, si estáis pensando en comprar la Sonata, esta es la recomendación.]

 

BONUS TRACK | Pau Casals grabó también su versión de la sonata con el violoncelo, junto a uno de sus acompañantes habituales (y buen amigo) Horszowski.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Compartir
Compartir
Twittear
Compartir