Bernstein el activista (1)Tiempo de lectura: 2'

Continuamos hablando de Leonard Bernstein en su centenario. Abrimos ahora una serie de artículos que hablan del Bernstein activista, aquel que puso la música al servicio de diferentes causas.

Quizá la principal de las causas por las que Bernstein luchó al largo de la vida fue la paz. No es para menos: el mundo del siglo XX se convirtió en un territorio tremendamente difícil de soportar para cualquier ser humano, y todavía más para artistas de enorme sensibilidad.

En un paralelismo a Pau Casals, Bernstein fue muy activo en el campo de la acción política desde el arte. Como el violoncelista, también estuvo en contacto con diferentes presidentes de EEUU y ambos creyeron firmemente en la visión y las ideas de un jovencito llamado John Fitzgerald Kennedy.

Pocos días después del asesinato de JFK, Bernstein pronunció un discurso que acababa diciendo 'esta será nuestra respuesta a la violencia: hacer música más intensamente, más bellamente y más devotamente que nunca antes.'Haz click para twittear

Su asesinato (el día de Santa Cecilia de 1963) marcó una de las actuaciones de Bernstein, como activista y como músico, que han pasado a la historia.

En primer lugar, con la conocida como «respuesta de un artista a la violencia«, su discurso pronunciado pocos días después de la muerte de JFK que acababa diciendo «esta será nuestra respuesta a la violencia: hacer música más intensamente, más bellamente y más devotamente que nunca antes.»

En segundo lugar, la elección del repertorio para el homenaje póstumo fue otra decisión de una enorme profundidad. Dejó de lado las propuestas convencionales, como la interpretación de cualquier réquiem o la «Marcha fúnebre» de la Eroica de Beethoven y escogió la Segunda de Mahler, la ‘Resurrección’. ¡Resurrección!

No sólo era la primera vez que se televisaba la sinfonía. Era toda una novedad que Mahler sonara en un acto así (como lo volvería a hacer poco después, en las exequias de Robert Kennedy, con el «Adagietto» de la Quinta).

Unos cuantos años más tarde, en la Navidad de 1989, Bernstein protagonizó otro hecho con una repercusión todavía mayor. Viajó a Berlín para celebrar la caída del muro con un concierto.

Ni más ni menos que la Novena de Beethoven, con músicos y coros de uno y otro lado de Alemania junto a instrumentistas de EEUU, Rusia, Francia y Reino Unido. ¡Un acontecimiento televisado en más de 20 países!

La relación de amor con los medios de comunicación crecía con esta nueva actuación. Y por si eso no fuera suficiente, Bernstein alteró el texto de la Oda a la alegría de Schiller: ¡en vez de la palabra «alegría» se cantó ¡»libertad»! Un cambio provocado por el «poder del momento», en palabras del maestro.

No puedo ni imaginarme el escándalo por este cambio de texto, si eso hubiera pasado actualmente. Más habiendo vivido lo que hemos vivido en Operación Triunfo. ¡Pero si el ABC ha hablado del «mariconez gate» (no os perdáis la foto de los concursantes con que ilustran la noticia)!

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