Clara Rockmore, thereministaTiempo de lectura: 3'

Sorprendentemente, el theremin es bastante desconocido todavía. Inexplicablemente, Clara Rockmore también lo es.

Hace un par de días faltaba a la cita de publicar un artículo porque estaba haciendo una formación… Era la sesión que el Auditori de Barcelona ofrece a los docentes que están interesados en alguno de sus conciertos educativos y familiares.

Presentaba el espectáculo Històries Elèctriques y mostraba a los profesores algunas de las cuestiones que pueden introducir en el aula (antes o después) con la excusa del concierto: desde aspectos de historia de la música, a cuestiones organológicas (=sobre los instrumentos), además de algunas propuestas prácticas para hacer música con gadgets electrónicos con los estudiantes de secundaria.

Además de ofrecer estas y otras muchas posibilidades a los educadores, una de las cosas más importantes que quiero transmitir en este tipo de formaciones es que la historia de la música es historia. Es decir que puede ser un generador de debate, convertir-se en el argumento perfecto para abordar cualquier otro tema, bien en la clase de música o bien en otro de las asignaturas.

Descubrir las circunstancias vitales de Lev Theremin es tan adecuado para tratar las relaciones entre los EEUU y la URSS como hablar de Clara Rockmore es el punto de partida perfecto para abordar cuestiones de género. Porque en la música (electrónica) hay mujeres. Muchas.Haz click para twittear

Uno de los instrumentos invitados a la sesión, justo al principio, fue el theremin. Hablé del invento y del inventor pero también de una de les sus grandes virtuosas. En resumen, descubrir las circunstancias vitales y políticas de Lev Theremin es tan adecuado para tratar las relaciones entre los EEUU y la URSS como hablar de Clara Rockmore es el punto de partida perfecto para abordar cuestiones de género. Porque en la música (electrónica) hay mujeres. Muchas.

Nacida en Rusia (actualmente, Lituania), Clara Reisenberg [sic] había llegado a Nueva York a principios de la década de 1920. Sus padres habían huido de la revolución rusa y buscaban en los EEUU el lugar donde las dos hijas se convirtieran en dos estrellas de la música.

La hermana mayor, Nadia, era pianista. Clara era violinista hasta que problemas de artritis en su brazo derecho la obligaron a dejarlo. Fue entonces cuando conoció el theremin: «Me fascinó por su lado estético, la belleza visual, la idea de tocar en el aire. Y amaba su sonido.» [The Nadia Reisenberg & Clara Rockmore Foundation]

¿Todavía no os suena? Una poco de ayuda, entonces. Con motivo de su 105º aniversario, Google le dedicó uno de sus famosos doodles:

La relación entre constructor e intérprete fue muy estrecha. Él se ofreció a cambiar el funcionamiento del instrumento para adaptarse a su pasado como a violinista (modificando la polaridad y, por tanto, la función de cada mano). Pero ella va prefirió dejarlo según el diseño original y empezó a trabajar la «digitación» y el vibrato con la mano derecha; al contrario que con el violín, vaya.

Parece que incluso Theremin le propuso matrimonio… Pero ella estaba más interesada en pedirle un instrumento con más octavas y se dedicó a desarrollar nuevas técnicas para tocarlo. Por rechazar, llegó a decirle que no a Hitchcock, renunciando a participar en la banda sonora de alguna de sus películas…

En 1977, con 66 años, Clara Rockmore grabó su primer disco: The art of the theremin, con un repertorio (y unas interpretaciones) interesantísimo(s).

Aquí abajo, podéis verla junto a su hermana, al piano. Interpretan «El Cisne» del Carnaval de los animales de Saint-Saëns (en un vídeo producido por un tal Robert Moog):

 

BONUS TRACK | «Summertime» de Gershwin tiene mil millones de versiones. Pero como esta, ninguna.

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