Óperas de Muerte (3): CarmenTiempo de lectura: 3'

Una cosa es morirse como Manon, otra es suicidarse como Tosca, y aún otra es que te asesinen, como a Carmen. Nueva entrega de las Óperas de Muerte.

No sé si es la resaca del 12 de octubre, pero creo que el gran éxito del francés Georges Bizet le habría hecho merecedor del título de «muy español y mucho español«. Porque una ópera con un triángulo amoroso formado por un toreador, una gitana y un soldado celoso es el typical Spanish que cualquier país querría tener. Ay, si Bizet hubiera incluido una siesta, paella y sangría…

En fin, repasemos el argumento, los grandes momentos de la ópera y el final. Y sí, el espoiler ya está hecho: en la primera línea (¿ya has vuelto a leerla para comprobarlo?).

La protagonista es Carmen, una gitana que tiene las cosas muy claras en la vida. Ella es libre, independiente, sensual y atrevida hasta el descaro. Para entendernos: es una mujer mucho más cercana a Alaska que a la «Carmen de España» («con bata de cola, pero cristiana y decente»). Vamos que no es como la Carmen der Mérimée:

En la ópera de Bizet, Carmen se marca una archiconocida habanera que hace temblar cualquier tópico romántico, «L’amour est un oiseau rebelle» («El amor es un pájaro salvaje»). Toda una declaración de intenciones y, al mismo tiempo, una profecía del su malogrado final.

El trío lo completan Escamillo (una versión decimonónica de Jesulín) y don José (un soldado más parecido por momentos a Echanove que a Clint Eastwood con la voz de Constantino Romero).

La acción empieza a complicarse cuando Carmen y el soldado se conocen. Don José no cumple con sus obligaciones como autoridad dejando escapar a Carmen, que había sido detenida por un desorden público: la femme fatale lo ha seducido (porque siempre es culpa de ella…) y él es degradado y encarcelado.

Más tarde, el torero Escamillo hace una entrada triunfal en la taverna de Lillas Pastia, donde está Carmen y todos los contrabandistas. Tomando una copa, él se enamora de ella (¡cómo no!). Y después aparece don José, que acaba metiéndose en una pelea con otro oficial. Eso es lo que finalmente le hace acceder a los deseos de Carmen: dejarlo todo y escapar juntos.

No sé si es la resaca del 12 de octubre, pero creo que el gran éxito del francés Georges Bizet le habría hecho merecedor del título de 'muy español y mucho español'. Ay, si Bizet hubiera incluido una siesta, paella y sangría...Haz click para twittear

Pero, tiempo después, los celos de don José se han hecho insoportables para Carmen. Ella tiene un nuevo amante, Escamillo. El torero se presenta en la Maestranza, donde entra acompañado de Carmen, que declara abierta y públicamente su amor hacía él. Lo hace desafiando la presencia de don José, a quien ignora.

Mientras Escamillo es aclamado, don José busca a Carmen. Le reprocha la infidelidad, se desespera porque lo ha dejado y lo ha perdido todo por ella y pierde el juicio finalmente ente la actitud de la gitana. Incluso ella le devuelve el anillo que le había dado.

En un macabro y genial contrapunto, Bizet mezcla las melodías del éxito del torero con el asesinato de Carmen a manos de don José:

 

Ah, otro día hablamos de los montajes operísticos en general, y del de la Carmen de Calixto Bieito.

 

BONUS TRACK | La famosa habanera era en realidad una canción del compositor Sebastián Yradier llamada «El arreglito». No dejéis de mirar esta versión, sólo possible en la Rai (y también en el Telecinco de Vasile, claro).

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