Britten en BarcelonaTiempo de lectura: 3'

Cuando visitó Barcelona, Benjamin Britten no era todavía un compositor de fama mundial. De la estancia, se llevó mucho más de lo que había traído.

En la primavera de 1936, Britten era un jovencito que no había cumplido los 23 años. Aquellos días, por su parte, Barcelona acogía dos grandes acontecimientos musicales de importancia planetaria: el III Congreso Internacional de Musicología y el XIV Festival de la Sociedad Internacional para la Música Contemporánea.

Mientras la Guerra Civil acababa con uno de los momentos de máximo esplendor de la música en Barcelona, Britten escribía su 'Concierto para violín', con el sabor de una España perdida en manos del fascismo.Haz click para twittear

Numerosos compositores y musicólogos de todo el mundo se reunireron durante una semana en una ciudad que desde mediados de la década de 1920 se había convertido en un centro musical europeo de primer orden. Uno de los principales responsables había sido Pau Casals. Sobre todo con la labor que había llevado a cabo con la orquesta que él mismo había fundado y que llevaba su nombre, la Orquestra Pau Casals.

Entre los ilustres visitantes, en persona o a través de las audiciones de sus obras, se encontraba lo más destacado del panorama de la música más actual. Y como hecho destacadísimo, el estreno del Concierto para violín ‘A la memoria de un ángel’ de Alban Berg.

Para la cita, Britten llevaba bajo el brazo la Suite op. 6 para violín y piano. Aunque la había escrito entre 1934 y 1935, la estrenaba en Barcelona. Lo hizo el mismo compositor al piano y Antoni Brosa al violín.

La presencia de este violinista nacido en La Canonja (Tarragona) no era una cuota por la celebración del Festival en Cataluña. En realidad, Brosa hacía años que se había afincado en el Reino Unido y era uno de los solistas más solicitados por los compositores vivos (los muertos, pues ya se sabe…).

Por otro lado, durante su estancia en la capital catalana, Britten no se limitó a presentar esta obra: ¡también hizo turismo! Sabemos que visitó Montjuïc y que vio y escuchó danzas y músicas tradicionales.

Inspirado por esta vivencia, al volver a casa escribió Mont Juic, suite of Catalan dances for orchestra. Lo hizo junto a Lennox Berkeley, que había compartido la experiencia catalana.

La obra la firmaron como op. 12 y op. 9 respectivamente. Si bien cada uno se ocupó de dos movimientos, no hicieron público quién había hecho qué. Ahora lo sabemos. Britten compuso los dos últimos, entre los cuales este «Lamento» (seguro que os suena el tema):

Pero el impacto de Cataluña en el compositor británico no acabó allí, como tampoco lo hizo su amistad y las colaboraciones con Brosa.

Mientras la Guerra Civil acababa con uno de los momentos de máximo esplendor de la música en Barcelona y empezaba a borrarlo de la memoria de las generaciones futuras, Britten escribía su Concierto para violín, que estrenó Antoni Brosa en el Carnegie Hall de Nueva York, con el sabor de una España perdida en manos del fascismo.

Se trata de un concierto con recuerdos y homenajes a diversas composiciones para violín de Beethoven, de Bach y ¡del mismo Berg! Ah, y cuesta un poco aplaudir al final del concierto…

 

BONUS TRACK | A Pere Andreu Jariod, realizador de El Taller del Lutier le gustará saber (si es que no lo sabe ya) que el violín de Brosa era un Stradivari llamado ‘Vesuvio’, que ha pasado después por las manos de otros violinistas y que se puede ver y escuchar en este vídeo.

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