Schumann y la trompaTiempo de lectura: 2'

1849 fue un gran año en la vida compositiva de Robert Schumann. No lo fue menos para la literatura de la trompa.

«Durante algún tiempo he estado muy ocupado, ha sido mi año más productivo», afirmó Schumann en una carta a su colega Ferdinand Hiller. Y es que durante aquellos doce meses completó unas cuarenta obras, de todo tipo.

Entre ellas, los trompistas gozamos de dos composiciones clave en nuestro repertorio: el Adagio y allegro op. 70 para trompa y piano y la Pieza de concierto op. 86 para cuatro trompas y orquesta.

En pocos días, la OBC estrena la nueva temporada. El concierto inaugural ya será espectacular porque hacen la 'Quinta' de Mahler. Pero todavía lo será más porque antes tocarán la 'Pieza de concierto' de Schumann, con cuatro trompistas de lujo.Haz click para twittear

El Adagio y allegro tiene la leyenda (repetida hasta hacérnosla creer) que es la primera obra para la «nueva» trompa con válvulas. Es, eso sí, una primera aproximación de Schumann al nuevo invento, capaz de hacer todas las notas.

Una música en que el compositor exploraba las nuevas posibilidades del instrumento: el cromatismo, el uso de los dos extremos de la tesitura (el más grave y el más agudo), el color de las nuevas tonalidades y de las modulaciones practicables,…

El diálogo (de tú a tú) entre la trompa y el piano y el contraste de las dos secciones de la obra la hacen una pieza sencillamente revolucionaria. Esta composición dejaba atrás las antiguas sonatas para piano y trompa (¡en este orden!), como la de Beethoven.

Pero el Adagio y allegro no era más que un aperitivo de lo que vendría después. Sin duda, las partes de trompa de las sinfonías de Schumann son una buena muestra de lo que fue aprendiendo del instrumento y proponiendo a los trompistas: ¡mezclando incluso trompas cromáticas y naturales! Por el camino, nos regaló la espectacular Pieza de concierto.

En pocos días, la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC, para los amigos) estrena la nueva temporada. El concierto inaugural ya será espectacular porque hacen la Quinta de Mahler. Pero todavía lo será más porque antes tocarán la Pieza de concierto de Schumann, con cuatro trompistas de lujo.

¿Leyendas sobre esta obra? ¡Claro que sí! Que si era imposible de tocar, que si el primer trompa utilizó una trompa natural (=¡sin válvulas!), que cómo es que Schumann no lo llamó ‘concierto’ si en realidad lo es,…

En el Auditori, veréis más trompistas que nunca por metro cuadrado entre el público. Y los escucharéis hablar de instrumentos simples y compensados, de trompas dobles y triples, discutirán sobre cómo el cuarteto de trompas ha arreglado las partes y se mostrarán seguros de que el primer trompa (el solista de la Filarmónica de Berlín) sobrevivirá a tantos mis sobreagudos durante los tres días de concierto.

No os dejéis agobiar… ¡y disfrutad! Eso sí, entre el segundo y el tercer movimiento no podréis aplaudir:

Ah, muy pocos trompistas comentarán la versión de Gardiner, con instrumentos de época. Escuchadla y preguntadles qué les parecen las trompas en fa, así para vacilar…

 

BONUS TRACK | Schumann, Cinco canciones de caza op. 137 para cuatro trompas y coro de hombres (del año 1849, claro), núm. 4 «Frühe»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Compartir
Compartir
Twittear
Compartir