Guía para aplaudir (parte 1)Tiempo de lectura: 3'

O cómo hacer ‘plas, plas, plas,…’ sin ser víctima de un ‘chissss!!’

Hace poco más de un mes, aparecía (de nuevo) en el debate público la la cuestión de si se debe aplaudir o no en mitad de una obra. De si se puede o no. Algunos lo llaman etiqueta y tiene incluso un artículo en la Wikipedia.

En The Guardian, Chi-chi Nwanoku hablaba al respecto en el contexto de los famosos Proms británicos (conocidos por la multitudinaria presencia de público, que acostumbra a ser más informal y desinhibido de lo habitual en los conciertos de música clásica). Perdonad tanta cursiva…

La autora titulaba su artículo algo así como «Para uns Proms del siglo XXI, debemos dejar a la gente aplaudir cuando quiera«.

Hace poco más de un mes, aparecía (de nuevo) la cuestión de si se debe aplaudir o no en mitad de una obra. De si se puede o no. Dejadme daros tres consejos sobre cuándo y cómo aplaudir y sobrevivir al intento.Haz click para twittear

Antes de entrar a comentar algunas reacciones a este artículo y al mismo hecho de aplaudir, antes de polemizar un poco y entrar en disquisiciones de alta cultura [sic], dejadme daros tres consejos sobre cuándo y cómo aplaudir y sobrevivir al intento:

1. SÓLO se aplaude al final de la pieza.
Porque se dice pieza… Debes ser un conaisseur de la cosa. Una especie de experto samurai o ninja de la sala de conciertos, vaya.

No hace falta poner los brazos en un caldero al rojo vivo, pequeño saltamontes. De momento, empieza tu entrenamiento aprendiendo de memoria esta sencilla y genial guía paso a paso para saber si te toca o no mover las manos:

2. Si el director te interpela y te dirige, APLAUDE.
El consejo 1 es la norma. Ahora empezamos con las excepciones. Si el director se gira y mira al público es que TIENES que aplaudir. Sí, ¡incluso en mitad de la pieza!

Comprueba antes que no te suena el móvil (o que no has contestado a una llamada y estás hablando tranquilamente con alguien). Y que no tienes delante a William Christie, claro.

Este consejo te vendrá muy bien si estás en Viena, en un auditorio lleno, con gente muy bien vestida (incluyendo japoneses con kimono). Ah, y hazlo bien: sigue el ritmo, respeta el compás, el tempo y las dinámicas. Si no te ves preparado, deberás apuntarte antes a duras clases de música:

 

3. La ópera no cuenta.
Los consejos anteriores no son válidos para la ópera. Ya deberías saber que la ópera es otra liga. Hay arias en que se aplaude y otras en que no. Debes estudiar antes (y en casa) en cuáles se tiene que pedir el bis.

Eso ya llegará, joven padawan. Paciencia y concentración. Sólo entender este escándalo entonces podrás:

EXPLICACIÓN RÁPIDA: Es el hit del tenor en Tosca, «E lucevan le stelle». Lo ha cantado, han aplaudido (porque saben que deben de aplaudir aquí) y lo ha repetido. Mientras, la soprano (que debía entrar justo después) no aparece, dicen que herida en su ego de diva por hacerla esperar de más con un bis… el público aplaude de nuevo para salvar la situación, ¡que son de Viena y son unos profesionales!

 

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